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Notificación masiva 2.0


Por Lisa Nadile

Los sistemas de notificación masiva de nueva generación están yendo más allá de la comunicación por voz e incluyen radio, redes de computación y envío de mensajes de texto a teléfonos móviles—y esto es sólo el principio.

mns En enero pasado, Kentucky fue sacudida por una tormenta de hielo que dejó sin energía eléctrica a 770.000 viviendas, muchas durante casi una semana. La tormenta provocó 36 muertes y fue descripta por el periódico Herald-Leader de Lexington como “el desastre natural más catastrófico que sacudió a Kentucky, desde el terremoto de Nueva Madrid de 1811”.

La tormenta también afectó a 3.000 unidades de vivienda de Fort Knox, una base del Ejército de los Estados Unidos tan segura que el Departamento del Tesoro la eligió para albergar sus reservas de oro en lingotes. Fort Knox es además, en líneas generales, la sexta ciudad más grande de Kentucky, con hospitales, aeródromos, escuelas, alojamientos y otras instalaciones dentro de sus límites. De una superficie de 120.000 acres (48.562 hectáreas), con una población diurna de entre 22.000 y 33.000 habitantes, la base había recién comenzado a actualizar su sistema de notificación masiva (SNM) más allá de los anuncios de voz y el uso de la radio cuando la tormenta azotó.

Si bien la seguridad de la base nunca estuvo en riesgo durante la tormenta, sí lo estuvieron los soldados y sus familias.

“Todas nuestras instalaciones principales que no disponían de generadores se quedaron sin energía eléctrica”, dice el Jefe de Bomberos de Fort Knox, Marvin Gunderson. “Fueron 20.000 las personas afectadas dentro de Fort Knox. Finalmente implementamos un programa completo de asistencia en desastres en las instalaciones”.

A fin de asegurarse de que todas las personas que estaban en la base supieran a dónde recurrir para obtener ayuda, el Jefe de Bomberos Gunderson activó el sistema de notificación masiva respaldado por generadores y baterías para difundir las advertencias, dar instrucciones e informar a los residentes que los refugios estaban abiertos y que podían usarlos si tuvieran la necesidad de hacerlo.

El sistema de notificación masiva se define en la edición 2007 de NFPA 72, Código Nacional de Alarmas de Incendio, como un sistema que provee “información e instrucciones, a personas en un edificio, sitio de un área u otro espacio (...) utilizando comunicación por voz inteligible, señales visibles, texto, gráficos, sistemas táctiles u otros métodos de comunicación”. Se incluyen en este tipo de sistema las pantallas digitales, luces estroboscópicas y mensajes de audio.

En la edición 2010 de NFPA 72, cuyo nombre será cambiado por el de Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización, las especificaciones sobre sistemas de notificación masiva han sido trasladadas desde el Anexo E a un nuevo Capítulo 24, en el que las disposiciones sobre dichos sistemas se establecen como obligatorias. Este movimiento refleja lo que Fort Knox y otras personas que han liderado la adopción de los sistemas de notificación masiva han descubierto: que los sistemas de notificación masiva funcionan mejor cuando se los concibe, y se los diseña, como parte del sistema de alarmas de incendio, aunque el código NFPA 72 no lo requiera.

Estos pioneros en la adopción de los sistemas también han descubierto que ir más allá de la comunicación por voz y utilizar otros métodos de comunicación como radio, redes de computadoras, señalización e incluso envío de mensajes de texto a teléfonos móviles, se transformará en una creciente necesidad a medida que se extiendan los sistemas de notificación masiva para áreas cada vez mayores.

Debido a que la definición de sistemas de notificación masiva del NFPA 72 brinda a los diseñadores del sistema una gran variedad de opciones para satisfacer las necesidades de sitios específicos, su elección de la tecnología depende de que se sepa qué es lo más adecuado para el edificio y sus ocupantes. Y a medida que los propietarios de edificios descubren lo que pueden hacer sus sistemas, generalmente introducen modificaciones con el fin de aprovechar su versatilidad. En Fort Knox, por ejemplo, el plan original comenzó varios años atrás con el fin de equipar a las edificaciones de alto riesgo como ocupaciones de reunión pública, educacionales, de defensa y para cuidado de la salud con alarmas de incendio integradas de tecnología de vanguardia y el sistema de notificación masiva se ha transformado en una instalación Gamewell-FCI de largo alcance que cubre toda la base, y que eventualmente incluirá miles de edificios.

“El nuevo sistema de notificación masiva no está instalado en toda la base militar”, dice el Jefe de Bomberos Gunderson. “Hasta ahora hemos cubierto cientos de los miles de edificios, aunque estamos haciendo que la cantidad de los que quedan sin cubrir se reduzca mensualmente, semanalmente”.

Todos los sistemas de notificación masiva de Fort Knox están conectados a los sistemas de alarmas de incendio de la base, que constan de distintos tipos de dispositivos de detección y activación, incluidos detectores de humo y de calor, cajas de paso e interruptores de flujo de agua, y distintos tipos de dispositivos de notificación, como campanas, bocinas y parlantes que emiten mensajes de voz inteligible. El sistema también permite que los ocupantes de la base activen ellos mismos una alarma, utilizando consolas de operación locales situadas en diversos lugares. Los paneles de control están conectados con la estación central de monitoreo a través de transmisores de radio, que se vinculan con la estación central para permitir la notificación masiva remota, de acuerdo con lo que expresa el Jefe de Bomberos Gunderson. La estación central puede notificar automáticamente al personal de la base sobre un incendio, a través del sistema de alarmas de incendio, tanto en un solo edificio como en un área más amplia.

“Mediante el centro, podemos activar mensajes pregrabados o emitir mensajes de voz en vivo desde el centro o desde cualquier otra ubicación, utilizando dispositivos de interconexión de radio/teléfono. Ello sirve para comunicarse dentro de las instalaciones, por ejemplo desde el puesto del comandante del incidente", dice.

Durante el proceso de diseño original, el jefe preveía que, si se usaba, el sistema de notificación masiva sería activado por motivos de incendio en el 99 por ciento de los casos, y en segundo lugar por condiciones climáticas extremas y terrorismo. Tiene incorporada la capacidad de anunciar cambios en las condiciones de amenaza a la seguridad nacional y de dirigir procedimientos de evacuaciones por causa de materiales peligrosos o de refugio en el lugar, un aspecto fundamental para un sitio en el que hay un ferrocarril que ocasionalmente transporta materiales peligrosos. Los sistemas también pueden transmitir mensajes en tiempo real desde el centro de control de comando del incidente o a través del teléfono móvil del jefe.

Mientras el sistema de notificación masiva estaba listo para ser usado antes de la tormenta ocurrida en enero, Gunderson nunca imaginó que iba a tener que poner a prueba el peor escenario antes de que el sistema estuviera completamente instalado. Su uso durante la tormenta estaba fuera del alcance original del sistema, aunque, para alivio del jefe, funcionó correctamente y superó el desafío de manera sorprendente.

Fueron esenciales para su satisfactorio resultado las baterías de respaldo que NFPA 72 requiere para los sistemas de notificación masiva.

“Definitivamente, fueron fundamentales. Tuvimos algunos inconvenientes con los teléfonos y otros problemas de comunicación, pero con la reserva de 72 horas, nunca perdimos la conexión del sistema de notificación masiva", dice Gunderson. Si bien NFPA 72 no requiere una reserva de 72 horas, en Fort Knox decidieron aplicar ese margen de tiempo, y Gunderson se alegra de que haya sido así.

Otras bases militares e instituciones gubernamentales también están modificando sus instalaciones de sistemas de notificación masiva, con el fin de incluir nuevas características. Entre ellas el Laboratorio Nacional de Oak Ridge (ORNL, por sus siglas en inglés) y el Pentágono, que están instalando sistemas de notificación masiva, de largo alcance. El plan del ORNL ha evolucionado, desde la comunicación por voz en el campus a un sistema de comunicación multimedia; mientras que el Pentágono decidió que en su caso lo más adecuado sería ampliar la tecnología para evacuaciones de emergencia dirigidas por el sistema de notificación masiva dado que así se integraba su sistema de largo alcance con el del Condado de Arlington, Virginia.

Como en muchas otras instalaciones de los Estados Unidos, estas tres grandes instituciones han comprobado que necesitan que los sistemas de notificación masiva estén sólidamente integrados con sus sistemas de alarmas de incendio existentes, que pueden mostrar un crecimiento a medida que se modifican los entornos de sus edificios, brindando más información de manera más clara a una mayor cantidad de personas. Y han confirmado que la tecnología que precisan para satisfacer esa necesidad existe.

 

Cómo diseñar un sistema de notificación masiva exitoso
La clave para la instalación exitosa de un sistema de notificación masiva es hacer bien la tarea de preparación, dice el Jefe de Bomberos de Fort Knox, Marvin Gunderson. Cuando el sistema se crea partiendo de cero, asegúrese de hacer todas las consultas pertinentes al instalador y al vendedor. Son también fundamentales las demostraciones reales en sitio, la evidencia de cumplimiento con los códigos y el acceso a los usuarios actuales.

Los sistemas de notificación masiva deberían tener la capacidad de integrarse con sus sistemas de alarmas de incendio y de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC). Si su vendedor y su instalador dicen que no pueden o que no saben cómo, convoque a su personal de tecnología informática y procure arribar a una solución, dice Paul Benda, Director de la Junta de Incidentes Químicos, Radiológicos, Biológicos, Nucleares y con Explosivos (CBRNE) de la Agencia de Protección de las Fuerzas del Pentágono (PFPA). “No acepte un no por respuesta”, sostiene.

“Recuerde que estos sistemas involucran al edificio”, dice William Fries, del Pentágono. “Afectan a la administración y a las operaciones del edificio simplemente al tener que hacerse perforaciones en los muros y otras modificaciones”.

El Jefe de Bomberos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, Michael Masters menciona que los beneficios del sistema de notificación masiva están efectivamente manifestándose por sí mismos. El sistema de notificación masiva permite a las instalaciones contemplar los aspectos específicos de una amenaza, en lugar de meramente anunciarla.

“Supongamos que hay un adversario en sitio y que se necesita que las personas se refugien en el lugar, y no por una fuga de productos químicos o radiológicos”, dice. “¿De qué otro modo vamos a informar a las personas sobre lo que está sucediendo? Emitir una alerta por el sistema de megáfonos podría delatar el plan al adversario”.

Finalmente, dice Masters, el sistema de notificación masiva debería simplificar las cosas y brindar mayor seguridad a los ocupantes y al personal de primera respuesta de la misma manera.

Oak Ridge: Expansión de un sistema de notificación masiva existente
El sistema de notificación masiva de Fort Knox todavía está en proceso de instalación, pero aún un sistema completamente instalado podría requerir modificaciones, como lo ha comprobado el Jefe de Bomberos del ORNL, Michael Masters.

Fundado en 1943 como un centro secreto de investigación de la energía atómica que producía plutonio para el Proyecto Manhattan, el laboratorio está oculto en las colinas de Tennessee, donde se ha expandido y transformado en el más grande laboratorio de energía y ciencia del Departamento de Energía. El laboratorio dotado de un sistema de alta seguridad, asentado sobre una superficie de 4.470 acres (1.809 hectáreas), acelera neutrones, inventa nanotecnología y procura proteger la “seguridad nacional”. En el campus se desempeñan alrededor de 5.000 empleados y subcontratistas durante el día y recibe otros 2.000 visitantes cada mes.

Si bien el volumen de experimentos ultrasecretos del Proyecto Manhattan ya no se lleva a cabo en el ORNL, sus investigadores aún requieren ser claramente notificados sobre una emergencia, como Masters lo comprobó el 19 de febrero, cuando la central de despacho recibió una alerta de bajo nivel, no de emergencia, acerca de que una cantidad detectada de gas había sido liberada en una sala limpia. Mientras el personal de respuesta se trasladaba para hacer el seguimiento de la alarma, se recibió una llamada del 911 en el centro de despacho para emergencias, en la que se le notificaba que estaba sonando la alarma de detección de gases tóxicos del edificio. El cuerpo de bomberos del ORNL envió el equipo completo de respuesta.

Cuando el personal de respuesta llegó a la sala limpia, el gerente de las instalaciones les informó que el peróxido de hidrógeno que se utilizaba en un proceso de limpieza había activado la alarma. El tipo de alarma no coincidía con lo que había dicho el gerente de las instalaciones, de modo que tomaron medidas precautorias mientras verificaban la naturaleza de la alarma. Se activó el sistema de notificación masiva, usando el sistema de anuncios públicos para instruir a todas las personas sobre el refugio en el lugar. Se le indicó al personal que se encontraba en las instalaciones afectadas que evacuara el lugar y a las personas que estaban en los edificios aledaños se las instruyó sobre el refugio en el lugar.

Poco tiempo después de haberse activado el sistema de notificación masiva, comenzaron a recibirse llamadas telefónicas.

“¿Por qué los bomberos pueden quedarse afuera y yo debo permanecer adentro?”, una de las personas que llamó preguntó al encargado de la central de despacho para emergencias.

“¿Por qué sigo todavía aquí?”, preguntó otra persona, sólo minutos después de que se anunciara el requisito de refugiarse en el lugar.

Claramente, el sistema de notificación masiva de ORNL no había suministrado suficiente información al personal de las instalaciones. Masters sabía que debía responder a sus interrogantes. De hecho, sabía que su nueva prioridad era suministrar a la gente de ORNL mayor información durante una emergencia que la que una sirena o una alerta primaria de comunicación por voz podían brindar.

Actualmente, ORNL está instalando un sistema de notificación remota de largo alcance (W.A.R.N., por sus siglas en inglés), que permite a los empleados registrarse para recibir notificaciones de emergencia por teléfono fijo y teléfono móvil, como un mensaje de texto o un correo electrónico. El sistema puede activarse por Internet, sin intervención de la central de despacho si esta estuviera afectada. Localmente, ello hace que sean tres los sistemas de alarma: el sistema de alarmas de incendio, el sistema de anuncios públicos y el sistema W.A.R.N.

El Pentágono: Subiendo el volumen
A diferencia del ORNL, el Pentágono tiene menor interés en la notificación individual, aunque la organización sabe que tiene que ser líder en el campo de los sistemas de notificación masiva, debido a la sensible naturaleza de su trabajo. Como quedó demostrado el 11 de septiembre de 2001, su gente, un activo invalorable, es el principal objetivo.

La cantidad de edificios y áreas que necesitan información rápida durante una emergencia es simplemente demasiado amplia para el envío individual de mensajes de texto o llamadas a teléfonos móviles. El edificio en sí mismo incluye 6 millones de pies cuadrados (557.418 metros cuadrados) de espacio para oficinas, lo que lo hace el edificio de oficinas más grande del mundo. Otros 3 a 4 millones de pies cuadrados (278.709 a 371.612 metros cuadrados) de espacio arrendado que comprende un total de 180 o más propiedades, muchas de ellas de altura, se distribuye a lo largo de cuatro jurisdicciones en el Condado de Arlington, de acuerdo con lo que expresa William Fries, Jefe de Bomberos de la Oficina del Pentágono. El Pentágono solo tiene 17 millas (27 kilómetros) de corredores, que pueden confundir incluso a aquellos que trabajan allí, dice Fries, y agrega que algunos de sus edificios arrendados son también muy complejos.

Actualmente, el Pentágono mismo tiene dos sistemas básicos de notificación masiva: un sistema de anuncios públicos activado por voz y un sistema de notificación computarizado que provee dos niveles de advertencia.

“Tenemos una advertencia y luego una alerta”, dice Fries. La advertencia automáticamente aparece de manera repentina como un recuadro amarillo con texto en las pantallas de las computadoras de todo el edificio. El sistema de alerta cubre toda la pantalla de la computadora, tornándola colorada, y emite una advertencia audible.

Sin embargo, con los todavía frescos recuerdos del 11 de septiembre y el temor al ántrax en el 2005 en las instalaciones de entrega de correspondencia remota, la Agencia de Protección de las Fuerzas del Pentágono (PFPA, por sus siglas en inglés), la agencia de defensa civil que protege el Pentágono, ha comenzado a trabajar con el Condado de Arlington para tener acceso al sistema de notificación masiva del condado utilizando un sistema de comunicación audiovisual de emergencias de largo alcance (WAVES, por sus siglas en inglés). WAVES, compuesto de arreglos de altoparlantes de alta potencia conectados mediante redes inalámbricas, de Cooper Notification, puede ser usado para grandes emergencias, como un ataque terrorista o condiciones climáticas severas.

Para responder a amenazas de menor envergadura, como incendios localizados, la PFPA también contempla otras nuevas tecnologías que se encuentran en desarrollo.

“Algunas de las nuevas tecnologías que están siendo implementadas nos brindarán una sofisticación aún mayor, y maneras más adecuadas de responder a incidentes de incendios y eventos similares, así como a incidentes químicos, radiológicos, biológicos, nucleares y con explosivos (CRBNE, por sus siglas en inglés), expresa Paul Benda, Director de la Junta de incidentes CBRNE de la Agencia de Protección de las Fuerzas del Pentágono (PFPA). “En los próximos dos años, el Pentágono reforzará su programa interno de sistemas de notificación masiva, colocando sensores de productos químicos, biológicos y de detección de humo adicionales en toda la extensión del edificio".

La PFPA también vincula la tecnología actual del Pentágono, que aplica el flujo de aire interno para prever la dirección de los contaminantes inseguros, con un modelo guía de evacuación que puede estimar la vía de salida del edificio más rápida, mostrando las áreas que las personas deberían evitar y dirigiéndolas en los alrededores de la región contaminada, dice Benda.

El sistema de notificación masiva perfeccionado indicará a las personas las rutas de escape en tiempo real.

“Actualmente estamos contemplando la instalación de luces emitidas por diodos (LED) a lo largo del cielorraso que se moverán en la dirección en que debería trasladarse, de un tipo similar a las luces de pista”, dice.

Sean luces estroboscópicas movibles, instrucciones por audio o algo más, Benda sostiene que el primer lugar en que podrá verlo será el Pentágono.

Tres instalaciones distintas, con tres enfoques diferentes en el diseño e instalación de los sistemas de notificación masiva. La meta predominante de cualquiera de dichos sistemas es suministrar información e instrucciones a los ocupantes de edificios que usan sistemas de comunicación por voz inteligible y, posiblemente, señales visibles, texto, gráficos, sistemas táctiles u otros métodos de comunicación, de acuerdo con lo establecido en NFPA 72. Aunque el modo en que estos componentes se aplican en determinadas instalaciones podría no ser el modo en que se aplican en otras instalaciones.

Fort Knox optó por concentrarse en los mensajes pregrabados y en las instrucciones por voz en vivo desde la estación central de monitoreo o cualquier otra ubicación, utilizando dispositivos de interconexión radio/teléfono o el teléfono móvil del jefe. ORNL eligió un sistema de notificación remota de largo alcance, que permite a los empleados registrarse para recibir notificaciones de emergencia por teléfono fijo y teléfono móvil, como un mensaje de texto o un correo electrónico. Y el Pentágono escogió un sistema de comunicación audiovisual de emergencias compuesto por arreglos de altoparlantes de alta potencia mediante redes inalámbricas para el manejo de grandes emergencias y un modelo guía de evacuación que puede estimar la vía de salida del edificio más rápida, para el tratamiento de emergencias de menor envergadura en las instalaciones.

El modo de seleccionar la dirección que tomará su sistema de notificación masiva depende de su sitio específico, de sus ocupantes específicos y de sus desafíos específicos.

Lisa Nadile, es Editora Adjunta de la publicación NFPA Journal.



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